«¿De qué me sirven sus muchos sacrificios? dice el Señor. y de la grasa de animales engordados; la sangre de toros, corderos y cabras no me complace.
¿Por qué vienen a presentarse ante mí? ¿Quién les mandó traer animales para que pisotearan mis atrios?
No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, día de reposo, asambleas convocadas; ¡no soporto que con su adoración me ofendan!
Yo aborrezco sus lunas nuevas y festividades; se me han vuelto una carga que estoy cansado de soportar.
Cuando levantan sus manos, yo aparto de ustedes mis ojos; aunque multipliquen sus oraciones, no las escucharé, pues tienen las manos llenas de sangre.
¡Lávense, límpiense! ¡Aparten de mi vista sus obras malvadas! ¡Dejen de hacer el mal!
¡Aprendan a hacer el bien! ¡Busquen la justicia y reprendan al opresor! ¡Aboguen por el huérfano y defiendan a la viuda!
»Vengan, pongamos las cosas en claro dice el Señor. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!
¿Están ustedes dispuestos a obedecer? ¡Comerán lo mejor de la tierra!
¿Se niegan y se rebelan? ¡Serán devorados por la espada!» El Señor mismo lo ha dicho.
¡Cómo se ha prostituido la ciudad fiel! Antes estaba llena de justicia. La rectitud moraba en ella, pero ahora sólo quedan asesinos.
Tu plata se ha convertido en escoria; tu buen vino, en agua.
Tus gobernantes son rebeldes, cómplices de ladrones; todos aman el soborno y van detrás de las prebendas. No abogan por el huérfano, ni se ocupan de la causa de la viuda.
Por eso afirma el Señor, el Señor Todopoderoso, el Fuerte de Israel: «Me desquitaré de mis adversarios, me vengaré de mis enemigos.
Volveré mi mano contra ti, limpiaré tus escorias con lejía y quitaré todas tus impurezas.
Restauraré a tus jueces como al principio, y a tus consejeros como al comienzo. Entonces serás llamada Ciudad de justicia, Ciudad fiel.»
Sión será redimida con justicia, y con rectitud, los que se arrepientan.
Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y perecerán los que abandonan al Señor. (Isaías 01 : 11 - 28 )
Para mi esta este capitulo no necesita mucha explicación, verdaderamente ella es un ejemplo diario de que a Dios debemos presentar solo una cosa; nuestra vida en santidad, para el eso es muchisimo mas importante que todo el dinero y es mas fuerte aun saber que para el una alabanza o adoracion no tiene valor cuando estamos en pecado, eso para El es abominacion. Con esta palabra Dios confirma que para El no vale lo que hacemos y si lo que somos.
Antes de este post ya habia leido esta palabra y el espiritu fue diferente pero con la misma esencia. Que muchas veces nos preocupamos en mostrar para las personas pensando que la opinion de otros va a importar delante de Dios, El conoce los mas intimos pensamientos y sabe cual es la verdadera intención de nuestro corazón, meditemos en esta palabra.
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