jueves, 10 de octubre de 2013

Y yo, ¿Estoy en la lista?

"...No temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras..."Daniel 10;12 

Esta palabra me dio la respuesta correcta aquella que necesitaba y que me negaron.

Una noche hace ya 9 años en medio de una evangelización, surgió una conversación muy peculiar con dos de mis compañeros de grupo; " ...viste, ya el Pr. tiene la lista de los colaboradores que va a levantar, están x1, x2, x3, x4 ... y nosotros dos, que bueno verdad " mientras ellos hablaban, mis pensamientos eran ¡y yo, y yo...! hasta que mis pensamientos se convirtieron en palabras y les pregunte " y yo ¿estoy en la lista?... mi pregunta se quedo en el aire y dude si me escucharon, entonces lo que hicieron fue reírse sin parar y uno de ellos me dijo entre risas "si claro, sobre todo tu" en ese momento me sentí tan avergonzada, inútil, incapaz y desubicada; no les dije nada y mi expresión no cambio en ningún momento, pero en realidad esas palabras acabaron con mi "autoestima" todo siguió igual hasta que llego la hora de volver a casa, todo el camino lo único que hice fue pensar en sus risas y preguntarme ¿porque?... cuando llegue a mi casa ya no sentía dolor, sino una indignación tremenda conmigo mismas y me pregunte "tan mole soy" ( mole, una expresión que se usaba mucho en aquel momento) ni sabia que significaba, pero la usaban para referirse a las personas que no hacían nada; de verdad esa fue una noche muy larga y la indignación no desaparecía mas bien aumento, hasta el momento que hice lo que debí haber hecho en un principio, dejar todo en las manos de Dios y olvidar aquellas palabras, lo cierto es que después de eso encontré la palabra que abrió mi visión en el libro (Daniel 10;12) y entendí que yo ya estaba en la lista ¡En la lista de los planes de Dios! una lista que no tiene nada que ver con lo que ven los hombres y que jamas sera borrada mientras luchemos, yo me estaba preocupando por algo que tan tonto, lo recuerdo y ahora si me da indignación.
Esto me ayudo a entender que todo lo que he visto y vivido me han servido para permanecer y a no querer desistir jamas; con esta experiencia puedo decir que nosotros tenemos la oportunidad de confiar en Dios y estar tranquilos o escuchar palabras de derrota que nos desanimaran; tenemos que confiar en lo que hacemos y evaluarnos nosotros mismos cada día, ver si estamos dando nuestra vida para Dios o no y preocuparnos solamente por permanecer en su lista para siempre.

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